La vida de barrio con Ceci Rendón

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Cuando estás abierta y dejas que la vida te sorprenda, a veces te encuentras a personas como Ceci, la protagonista de mi penúltima historia Bugaboo del año.

 

Los que sois muy asiduos a Instagram, el nombre de Ceci Rendón quizá os suene, o más bien os suenen las fotos de Manuela (su hija) y Ringo (su perro) que se hicieron muy conocidas en esta red social años atrás y que a todos nos enamoraron y enamoran. Si no la conocéis, os animo a que paséis a conocerla en su cuenta de Instagram (@cecirendon_).

Nos conocíamos poco, de coincidir en eventos aquí y allí, y poco más, pero hace unos meses cuando buscábamos a una persona nueva para entrar a formar parte de Hello! Creatividad, surgió su nombre entre las posibles candidatas, la conocimos un poquito más, nos encantó y unos días después ya era una más del equipo.

Y de formar parte del equipo… a formar parte de nuestra vida diaria, como amiga y vecina.

No todos los días te encuentras a personas como ella, de las que te hacen la vida más fácil, con las que congenias, te entiendes y con las que te apetece estar, así que me pareció perfecta para mis historias Bugaboo.

Compañeras de trabajo y vecinas de barrio con 2 niñas cada una, la historia sólo podía salir bien. Si al clan sumamos a mis otras dos socias, Mar y María y a Piluro, amiga de infancia de Ceci, el equipazo está montado. Con ellas constato que las redes sociales, sobre todo Instagram, nos ponen en contacto con gente increíble y estas oportunidades hay que saber aprovecharlas.

Quedamos una tarde después del trabajo y el cole, para ir a jugar a su casa y conocer un par de sus sitios favoritos del barrio.

Al igual que yo, le gusta disfrutar de la vida de barrio, de ir a la frutería a la vuelta de la esquina, perderse en las tiendas de libros de segunda mano, tomar un café en la cafetería de camino a la oficina, pasar las tardes en nuestro querido Retiro y descubrir comercios de toda la vida que a veces se nos escapan por ir tan rápido.

Bajar a jugar al patio, quedar para ir a cole con tu vecina, saber los nombres de las personas a las que compras cada día…
Esas pequeñas cosas de barrio que no queremos que se pierdan por mucho que cambien los tiempos…

El primero de sus sitios preferidos al que nos lleva es la Pastelería Nunos (Narváez, 63. Madrid) , la típica a simple vista quizá no te llama la atención, como en su día me pasó con La Bizcochería del Retiro (que tristemente cerró), pero que si le das una oportunidad, probablemente se convierte en uno de tus imprescindibles. Con muchos premios a sus espaldas como mejor pastelero de Madrid, mejor roscón de reyes, mejores buñuelos o mejores torrijas.

Es muy normal ver una larga cola saliendo de la pastelería en fechas clave o algún que otro fin de semana.

¡Sus pastas de té son uno de los favoritos de las niñas!

De Nunos nos vamos directas a uno de esos sitios que, como os comentaba, llevan en el barrio toda la vida y “nunca me había dado de que estaba ahí”, me comenta Ceci. Y es que las prisas, el ir siempre corriendo de un sitio a otro o ir por la calle mirando el móvil en muchas ocasiones, hace que nos perdamos detalles, sitios y personas que merecen ser vistos.

Es el caso de El Bazar de las Sorpresas (Dr. Castelo, 9. Madrid), una cacharrería de las que ya van quedando pocas, una tienda de siempre llena de productos típicos y prácticos. Allí encontraremos 1001 utensilios para la cocina, mucho producto artesanal llegado de todas partes de España, piezas de barro, platos castellanos, azulejos con mensajes, y un sinfín de utensilios para cocinar y decorar “de los de toda la vida”.

Merece mucho la pena perderse en su tienda, siempre encuentras algún tesoro o quizá ese “cacharro” que estabas buscando para la cocina, y que hace más ilusión comprárselo a Ludovico, su dueño, que a cualquier gran superficie.

Yo soy una nostálgica, pero Ceci no se queda atrás, así que suspiramos porque estos comercios nunca se pierdan.

La Cacharreria-EL-Bazar-de-las-sorpresas

Y que las tardes de barrio y de patio no falten nunca. Y si es con gente como Ceci mejor que mejor.

Seguimos aumentando la familia de amigos con personas que suman, que son las que hay que tener cerca y no soltar…

 

*Este post forma parte de mi colaboración anual con Bugaboo en la que busco personas con las que seguir contando “historias en cochecito”. En este post el protagonista fue el Bugaboo Bee 5, una versión mejorada de todos los anteriores. Su fácil manejo con una sola mano, además de su tamaño compacto, son para mí una de sus mayores ventajas. Este nuevo modelo además es mucho más personalizable que los anteriores, pudiendo elegir el color del chasis, de la silla, del manillar, la capota, el capazo ¡e incluso de las llantas!

Una manera más de mostrar cada uno su estilo. Fan de Bugaboo siempre, aunque mis niñas ya no esté en edad de cochecito…

 

3 comentarios

  1. ¡Qué bonito Bea! Me han gustado mucho la casa, las fotos (la cara de Lola con la caja de pastas…), y sobre todo la cacharrería 🙂 Aquí tenemos una muy parecida, y cuando necesitas algún utensilio de cocina, sobre todo si es muy concreto y quieres que sea de calidad, ¡está claro que es allí a donde vamos!

  2. ¡¡¡¡Me ha encantado Bea!!!! Sin duda una tarde estupenda con gente estupenda! Me ha gustado mucho que nos descubras pequeños negocios familiares de toda la vida, y aunque ahora vivo en Italia, estoy deseando volver a Madrid para conocerlos y comprar de todo 😉

  3. Ay, mi hermana vive al lado de Nunos..el otro día nos pusimos finas a buñuelos de mil sabores. Ahora vivo en Londres pero espero que a nuestra vuelta se convierta en nuestro barrio. Mi hermana está feliz!! Genial el post, as always!

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