Lo que aprendimos con Billy Elliot

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“¿Un niño haciendo ballet?” me dijo con Lola con cara de haber visto un perro verde, la primera vez que me acompañó a buscar a Martina a su escuela de baile.

Y en ese momento tuve claro que la película que veríamos ese viernes sería Billy Elliot.

Esto ocurrió hace más o menos un mes.

Martina está acostumbrada a ver a niños en su escuela con las puntas de baile, incluso ha ido ya en dos ocasiones al teatro a ver ballet, por lo que está familiarizada con el hecho de que los niños bailen ballet al igual que lo hacen las niñas. No lo ve extraño ni le llama la atención.

Pero no fue el caso de Lola, y yo ni siquiera sabía que estaba condicionada de esa manera hasta que ocurrió lo que os he contado. Y no creáis que me lo dijo bajito, o al oído, no, lo gritó bien fuerte y en todo el careto del niño y de los padres que había por ahí, para que nadie tuviera la menor duda de que a ella eso le parecía raro raro. De esos momento de sinceridad plena de los niños en los que quieres esconder la cabeza cuál avestruz. ¿Y de dónde se lo había sacado? Pues no tengo ni idea, pero lo que está claro es que de alguna manera, todas las referencias que le habían ido llegando en dibujos, cuentos, pegatinas, revistas, etc. eran siempre de niñas bailando ballet y no de niños, y de ahí su extrañeza. En su cabeza eso no encajaba.

El caso es que aclarada la situación, le hablé de un niño que se llamaba Billy al que le gustaba muchísimo bailar, pero su papá no le dejaba porque creía que era algo de chicas, y les pregunté si querían conocerle. Enseguida me gritaron que “¡Sí!”, así que esa misma semana Billy Elliot fue nuestra película del viernes noche, y del sábado, y de la siguiente semana… Leer más…