De visita en Passage Privé

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A pesar del calor, hay días que nos armamos de valor y salimos a pasear por la ciudad y visitar tiendas bonitas como Passage Privé

Este verano, el calor no está teniendo piedad. Si a eso le sumamos los días sin cole, lo de trabajar en horario habitual se hace a veces complicado.

La semana pasada se terminaron sus campamentos. Y la verdad es que de un modo u otro lo necesitaban. Necesitaban poder levantarse sin prisas, sin horarios ni madrugones y pasarse las mañanas jugando a su aire, viendo un rato la tele y desconectando del cole.

Y como no me gusta estar en todo y al final no estar en nada, decidí que los días que no tengo ayuda con ellas, cambiaría mis horarios. Asi que de día decidí disfrutar de ellas y alargar las noches para trabajar.

Un pequeño esfuerzo, que se ve recompensado por esos planes juntas en Madrid, y las tardes de piscina.

Y en uno de esos días, decidimos armarnos de valor (y de agua) y salir a pasear por uno de los preciosos barrios que tenemos la suerte de tener en Madrid, el barrio de las letras.

Tenía pendiente desde hacía semanas, ir a ver a Nuria de Passage Privé (San Pedro, 8) y echar un vistacillo a lo que tenía por su increible tienda de objetos y muebles vintage donde siempre encuentras alguna que otra joya. Tenemos la oficina de Hello! Creatividad todavía vacía y en septiembre necesitamos que esté lista para comenzar una nueva etapa, si bien no totalmente decorada, al menos con lo imprescindible, asi que tocaba salir a la búsqueda de cosas bonitas.

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Me encanta bajar por la calle Moratín e ir parándome en las diferentes tiendas de antigüedades y disfrutando de las fachadas de toda esa zona. Pasamos por Heredero de Crispín (Moratín, 25), una taller de enmarcación y restauración del que he oido maravillas y al que estoy deseando traer unas cuantas fotos y láminas que tengo pendiente enmarcar, a ver si consigo de una vez por todas, colgar en casa todo lo que tengo pendiente.

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Hicimos parada en El Azul (Fúcar, 1) para aprovechar y coger fuerzas para lo que nos quedaba de mañana.

Y por fin, llegamos a nuestro destino, Passage Privé, ese que nos había hecho salir de nuestra acomodada vida de barrio, para ir a descubrir otro de los muchos bonitos que tenemos en Madrid.

Allí nos recibe Boomer, el guardián de la tienda, que retoza tranquilamente a las puertas de su local, viendo pasar al personal.

Martina y Lola, que son muy perrunas, enseguida entran en negociaciones con él para ver si nos deja pasar. Probaron de todo, a hablar con él, a decirselo al oido, a sentarse a su lado, hasta que le dije a Lola, “¿has probado a pedírselo por favor?” y fue hacerlo, “Po favó Bumer noz dejaz pazar?” e increiblemente y para mi asombro, Boomer se levantó como si tal cosa y entró en la tienda, dejando la puerta libre para que pudiéramos pasar. La bomba…

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Y ya dentro pudimos por fin disfrutar de un ratito de conversación con Nuria, para ponernos al día, después de años sin vernos, aunque siempre en contacto a través de las redes.

A Nuria le compré el famoso mapa vintage que cuelga de la pared de mi salón encima del sofá, y por el que siempre me preguntan cuando pongo una foto en Instagram. Reconozco que es precioso, fue un gran hallazgo.

La conocí cuando trabajaba en la redacción de Vogue y yo en una empresa de moda. Siempre me fascinó su vestido de boda hecho con una colcha de encaje de su abuela, que vi en uno de los cientos de Vogue Novias que me leí el año previo a la mía.

Por ella conocí a Marcela Mansergas, responsable de convertir, con maestría, la colcha en vestido y con la que estuve a punto de hacerme el mio propio. Me enamoré de su trabajo, de ella y de su estudio, dentro de su propia casa. De eso hace ya 6 años…

Más tarde Nuria, montaría junto a Luis su marido, su primer Passage Privé en una zona de la tienda que tenía por aquel entonces, un recién estrenado Lander Urquijo, en la calle Serrano. Por allí me gustaba pasearme a “trastear” cosas vintage y deleitarme con los sastres de Lander, al que por supuesto, llegado el día, le encargué el chaleco de boda de Tacho.

De aquel rincón en la tienda de Lander, pasaron a tener tienda propia en la calle Moratín y de ahí a su actual local, en la calle San Pedro, 8.

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Y mientras Martina y Lola le “desmantelaban” la tienda, nosotras nos poníamos al día y charlábamos sobre nuestro futuro, siempre incierto pero apetecible.

Nuria es una apasionada de lo que hace, ya sea desde su faceta de redactora, como de orgullosa tendera de objetos y muebles vintage, o decoradora de espacios con encanto. Transmite esa sensación de libertad, de disfrutar haciendo lo que le gusta, a pesar de no ser fácil, que realmente es un chute de energía para los que estamos como ella.

Me encanta como vive su tienda, su segundo hogar, trabajando sobre su mesa Tolix con Boomer a sus pies.

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Antes de irnos Martina quise inmortalizarnos a las dos juntas y asi tener también nosotras un recuerdo, y aunque borrosa, me quedo con las risas y el momento.

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Una vez dijimos adiós a Nuria y a Boomer, pusimos rumbo a tomar un rico aperitivo con patatas y aceitunas, la mejor de las recompensas que les podría ofrecer. Nada les gusta más que el momento “aperitivo”.

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Lo bueno de Madrid es que siempre tiene algo que ofrecer, siempre hay un gran plan esperándote entre sus calles.

¡Seguiremos saliendo a su encuentro!

9 Respuestas a “De visita en Passage Privé”
  1. Lady Selva

    Me ha encantado pasear con vosotras, gracias por descubrirnos nuevos rincones con encanto.
    Las peques cada día están más lindas!

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  2. mamá puede

    Que tiendas más bonitas visitáis!
    Tengo que prestar más atención porque estoy convencida de que aquí también las hay pero no me he parado a mirar en los escaparates y me las estoy perdiendo

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  3. Ruth (mrandmslemon)

    Lo mejor de pasar parte del verano en la ciudad es poder disfrutar de esas pequeñas cosas que no podemos hacer normalmente, y (re)descubrir La ciudad. Las fotos, fantasticas, llenas de vida.
    …como echo de menos Madrid. Feliz semana!

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  4. Marta

    Ohh, que gozada de sitio! Con lo que me gustan las cosas vintage!

    Por cierto, me encantan las sandalias de las peques, de donde son?
    Mil gracias!

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  5. Sandra (so Sunny)

    Me encanta esa tienda, y el barrio de las letras cada vez más. Y estoy de acuerdo, a pesar del calor, lo bueno de Madrid es que siempre hay algún buen plan 🙂

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  6. eSteR

    Tengo el “Barrio de las Letras” anotado en mi lista, para finales de agosto!
    Gracias por adivinar mis deseos, una vez más! ;))
    Abrazos grandes!

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  7. kina

    Gracias por compartir esta joya de tienda! Cómo me gusta Madrid! Solo pasear por sus barrios es un lujo!

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  8. Irene Fombella

    Me ha encantado pasear con vosotras por el Barrio de las Letras, sin duda uno de mis preferidos en Madrid! Me ha hecho añorar un poquito cuando vivía en Madrid y me daba paseos sin rumbo descubriendo nuevas calles, rincones y comercios de toda la vida…
    Habría pagado por verles la cara a las peques cuando Boomer se apartó al pedírselo por favor, qué monas!
    Las fotos, como siempre, llenas de luz y sensibilidad

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